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domingo, 4 de noviembre de 2012

El día que Andrés Suárez me hizo magia

Estaba sentada en la mesa, mirándolo curiosa, sin sentir nada. Su voz perfecta era agradable pero nada más. No había nada más dentro de mí. Impasible, imperturbable, helada. "¿Qué me pasa? (pensé en algún momento) antes, yo era cálida como un fuego amable, me subían burbujas de emoción por la espalda y podía emborracharme de ti en cualquier momento, con tan sólo recordar el contacto de tus labios. En cambio ahora soy como una roca que intenta imaginar que siente el niño que corretea a su alrededor"
Sonó entonces esta canción

 

y entraron tus imágenes en mi torrente sanguíneo como una descarga de adrenalina y ya no pude pararlas. Se lanzaban al vacío desde mis ojos, de forma lenta y constante, los hijos que no tuvimos (el niño gamberro y la hija inteligente a la que nunca habría que regañar por no hacer los deberes), las cortinas del salón de algún azul cielo, la cama dónde íbamos a pasar las horas muertas, los paseos por la ciudad, las risas contagiosas, la mágica rutina, todos los besos que nos dimos y todos los besos que guardábamos para algún después. 

Todo lo que fue y lo que nunca ha llegado a ser en cuatro ocasiones ya. Jamás pensé que tendría tantas costuras en el alma, cada nombre bordado de diferente color, con una textura distinta. Con un dolor propio. 

Hoy he llorado la pena sorda que a veces me oprime el pecho por no haber sido la madre de tus hijos. Por sentir que todo debió suceder tal y como aconteció. Que no hubo nada erróneo. Que no había escapatoria. Que estaba escrita cada coma, cada suspiro, cada lágrima que he derramado por ti. Que no hay más que pueda hacer que encontrar la alegría en el vacío que me dejas. 

No creas que me desagrada la lección, al contrario, la considero muy valiosa. Es sólo que, en días como éste mi piel busca expresarse a través de otra piel (aunque no a cualquier precio). Recuerdo entonces la tuya e inevitablemente me confundo un poco. Son días tontos, en los que ya no sé si aún te quiero o tan sólo echo de menos que el yo, que dormirá esta noche lo más abrigado que pueda, se acurruque en un nosotros.

domingo, 8 de abril de 2012

Seconds flat

Si mi vida fuera de película, seguramente protagonizaría esta escena más de una vez...




sábado, 4 de febrero de 2012

Échame la culpa

«Todos los hombres que conozco se acuestan con Gilda, pero se levantan conmigo» decía Rita Hayworth. Gilda era sexy y divertida. Sensual, apasionada, arriesgada, emocionante. Una diosa fuerte y lejana al alcance de la mano. Supongo que Rita era diferente. Era una mujer con una gran personalidad y profundidad, según se comenta. Aunque tenía algo de lo que Gilda carecía: era humana. Por lo tanto tendría miedos, sueños, aspiraciones, necesidades... Y claro, cuántos hombres son capaces de asumir las dos caras de la moneda.



Así que,  imitando a Gilda, dejaré por ahora que algunos hombres se acuesten con Sophie pero no que se levanten conmigo. Hasta que algún interesado aparezca con mi desayuno en bandeja de plata.


 

sábado, 28 de enero de 2012

Un circo de tres pistas

Camps absuelto. Las relaciones estrictamente comerciales incluyen ahora "te quiero tío, eres mi amigo del alma". Garzón se sienta en el banquillo por desenterrar huesos que incomodan. Un barco que se hunde con su capitán en puerto. Guerras santas. Robos al pueblo en el nombre del pueblo...

Cuando escucho y leo todo esto pienso en Billy Flynn, abogado en el Chicago de los años 20. Para él no son importantes ni los coches caros, ni los trajes, ni mucho menos el dinero. Si a él sólo le importa el amor...



¿Y qué debería hacer yo al respecto? ¿Intoxicarme diariamente leyendo y leyendo para tener así la ilusión de que soy capaz de intuir siquiera los hilos que me convierten en marioneta? ¿Ignorar y dejarme mecer sin conocimiento alguno? ¿Centrarme únicamente en vivir lo mejor que pueda sin culpabilidad alguna?


No soy capaz de hacer ninguna de las tres cosas. Tengo la firme convicción de que ya que las instituciones están formados por personas, sólo podrán ser honradas y justas aquellas instituciones formadas por personas honradas y justas. Un río no nace claro si está formado por gotas de barro. No se construye una casa sólida sobre cimientos podridos.

¿Eres tú honrado? ¿Y justo? ¿Siempre? ¿Con los demás y contigo mismo? ¿Podrías serlo más? Contestar sinceramente estas preguntas e intentar cambiar las respuestas negativas en tu día a día es el primer paso para cambiar toda una civilización.

Espero que el espectáculo haya sido de tu agrado. Vuelve pronto.

sábado, 21 de enero de 2012

Bienvenue chez Sophie




Siempre he querido tener mi propio número aunque me dé vértigo bajar del escenario y mirarte a los ojos.
Bienvenido

A mi espectáculo. Unas veces será alegre, otras dramático, pero siempre recuerda que todo podría ser mentira.

Sophie